
Firma invitada: Santiago Martín Guerrero
A propósito de un artículo
El sábado 5 de septiembre, “El País”, por fin, accedió a publicar entre sus páginas de opinión, un artículo sobre UPyD. El mismo Savater, casi miembro fundador del periódico, ha visto limitada sus colaboraciones –no sé si motu propio o alieno- a comentarios literarios, por eso me sorprendió que el periódico abriera sus páginas a un partido estigmatizado por PRISA desde la primera hora de su alumbramiento. Enseguida comprendí el porqué de semejante e inusitada apertura: era un disidente que ponía en solfa a toda la cúpula dirigente del partido. Me dio asco, pena y sentimiento, por este orden. Y eso es lo que me gustaría comentar aquí en el espacio de libertad que es este foro.
Me dio asco de que un buen periódico, espejo de buen hacer durante tantos años, no sepa, no quiera, o no pueda desprenderse del sectarismo del que está haciendo gala desde que aupó a Zapatero al poder dentro del partido y lo puso en condiciones de optar a la jefatura del gobierno. Es verdad que el golpe bajo asestado por éste, optando por otro grupo mediático, le puede salir caro. El domingo, día seis, sin ir más lejos, apareció en el diario un largo y demoledor reportaje con el expresivo título: A la deriva. España encara una recesión más larga que la del resto de Europa, con un gobierno errático en su política económica. Debió dolerle al “Gran Timonel” porque en el mitin de Rodiezno no dejó de repetir que sus correcciones en política económica obedecían a un plan preestablecido: diálogo y adaptación. La postura adoptada por PRISA con UPyD, desde el principio, siempre me pareció vil e indigna. A la mañana siguiente de anunciarse la gestación del nuevo partido, Carles Francino sentenció en la SER la consigna que en adelante habrán de repetir todos los que cada mañana se nutren a los pechos de la cadena radiofónica y se lanzan a la vida provistos de la consigna y el argumentario necesarios para seguir manteniendo al zapaterismo en el poder: Rosa Díez es una despechada envidiosa, resentida por no haber sido elegida en el Congreso del partido socialista que prefirió a Zapatero. Y que la primera vez que le dedica un artículo de opinión sea para denostarla me produjo asco. Rosa será lo que sea, pero fue la única dirigente socialista que alzó su voz contra las tropelías de Zapatero. Los demás, los González, los Guerra, los Ibarra, los Bono y tantos otros, aunque muy conscientes de que se trataba de tropelías, callaron como putos, valga la expresión.
Me dio pena porque Clemente Polo, aún habiendo sido bellacamente utilizado –y pienso que él era plenamente consciente de ello- llevaba, sustancialmente, razón. Aparte de algunas apreciaciones que no comparto, y de una cierta insidia que destilan sus palabras, el fondo del artículo me parece cierto: todo da la impresión de haber sido preparado –muñido sería la palabra apropiada- para que del Congreso fundacional salga un partido al uso en el que el poder ejecutivo sea totalitario y no deje resquicio ni al legislativo ni al judicial, lo que viene a ser la esencia del zapaterismo. Tal vez es que para ser eficaces tenga que ser así. Pero eso no es lo que queríamos muchos que nos dejamos ilusionar por el manifiesto de UPyD. Hace algún tiempo, cuando Buesa abandonó el partido, Amando de Miguel comentó –no sin un punto de cinismo- que por fín UPyD se convertía en un partido. Y que para ser tal, debían de haber unas bases que obedecieran y unas elites que mandaran y que cualquier otro intento era una vana y utópica ilusión. Puede que lleve razón, pero eso no era lo que buscábamos. Tampoco pretendíamos la luna. Simplemente queríamos que se escuchara a todo el mundo, se votara a continuación y se decidiera por mayoría. Pero desde el principio hubo una preocupación -casi enfermiza, diría yo- por controlar al caballo, no fuese éste a desbocar. Especial ahínco mostraron en la supervisión y control de los foros y las páginas web de internet: les producían un auténtico sarpullido. Los aludidos en el artículo de Polo se confirmaron a sí mismos como los únicos depositarios de las esencias del partido, y fueron repartiendo a su antojo los carnets de ortodoxia. Fue lo que hizo Alfonso Guerra en el PSOE y montó una fabulosa maquina de poder.
Aparte de asco y pena, el artículo me produjo sentimiento. Y lo dejo ahí, consciente de la indeterminación, porque no sabría qué complemento del nombre añadirle. Fue un sentimiento tan confuso y lastimoso que no encontré ninguna palabra para calificarlo ni determinarlo. Por una parte era lamentable que un proyecto tan necesario como el de UPyD comenzara a hacer agua para regocijo del poder establecido y de la oposición que aspira a sustituirlo. Por otra, sentí una cierta desazón de que, una vez más, la prosa de la vida política se impusiera sobre la poesía de la unidad, del progreso y de la democracia. Podíamos asistir a otra prostitución de esta palabra, además de las muchas que ya existen. Para mayor confusión sentimental tengo la impresión de que el poder, dentro del partido, está optando por personajillos mediocres y ambiciosos a costa de desprenderse de personas valiosas y preparadas: una auténtica calamidad de consecuencias imprevisibles.
Para reordenar de algún modo las ideas, me parece necesario establecer varios puntos a modo de asideros a los que agarrarnos para no caer en el vacío del nihilismo y de la frustración. Tales puntos me parecen que pueden ser los siguientes:
- que UPyD sigue siendo un partido absolutamente necesario y que puede y debe representar a muchos españoles que no se ven reflejados en ninguna de las otras tres opciones nacionales que se ofrecen al electorado, ni mucho menos en las nacionalistas.
– que como necesario que es, no debemos contribuir a que desaparezca. Debemos seguir ahí, incluso aunque nos expedienten y nos echen, por más que parezca un contrasentido. Nos pueden expulsar de la organización pero no nos pueden echar de la idea. Es nuestra también y tenemos que seguir fomentándola.
- que tal vez, los que pensábamos en un partido democrático y participativo, sin designaciones digitales, hayamos perdido esta batalla, pero puede que venga otra en la que podamos vencer. Esta derrota no debe llenarnos de frustración sino de paciencia. Estoy seguro que de este Congreso va a salir la ejecutiva que, irremediablemente va a salir, pero puede que más adelante salgan otras. Franco también pensó que lo dejaba todo atado y bien atado.
- que tenemos que seguir diciendo lo que pensamos, porque para dictaduras de lo políticamente correcto, ya tenemos bastante con la que nos suministra esta izquierda bienpensante y totalitaria que nos aflige y nos azota.
Por muy lamentable que sea todo, el mundo no se hunde. Llevamos en la mano el granito de arena y hay que depositarlo ahí, precisamente, donde queremos construir.
Santiago Martín Guerrero

Hoy he descubierto otro blog curioso en la red: acentos perdidos, subtitulado "programa de reinserción de acentos en la vía pública". Su autor, declarando su amor por la ortografía, "pretende hacer un inventario de los acentos y letras mal colocados en cualquier cartel escrito en español, dondequiera que éste se hable". Y a ello se aplica, en una iniciativa loable y a la que desde aquí invitamos a todos a sumarse.
Un buen empeño, sin duda. Y como este blog –el mío- versa sobre UPyD y su devenir, conocerlo me ha estimulado para compartir con mis lectores la preocupación por que la ortografía y la sintaxis de las páginas oficiales de nuestro nuevo partido político están deteriorándose de día en día (la semántica, mejor la dejamos para otra ocasión).
Quizás mi desánimo general me haga ser pesimista y exagerada, pero hace tiempo que vengo constatando lo dicho. Por ser la que tengo más cercana, no puedo sino denunciar la lamentable profusión de faltas de ortografía en la página web andaluza, y no sólo por la frecuente ausencia de tildes, sino también por faltas tan graves como, por ejemplo, la confusión entre la preposición "a" y la correspondiente forma homófona del verbo haber; también, la confusión entre la conjunción causal "porque" y el par compuesto por la preposición "por" y la conjunción "que". Por dar ejemplos: vean estos dos artículos, publicados en la mencionada página, con los que pueden, además de pasmarse con la sintaxis, jugar a encontrar las mencionadas faltas y contar las tildes ausentes: artículo 1 y artículo 2).
Y lo que es más grave, la negligencia sintáctica impregna de cabo a rabo las notas oficiales de prensa, como pueden comprobar leyendo la súbita colección de ellas con la que nos agrava los calores veraniegos la nueva coordinadora territorial andaluza.
Escribir bien es difícil, y a la mayoría no nos ha sido otorgado ese don. Pero escribir correctamente, o, por lo menos, sin transgresiones graves de la norma, es inexcusable en general, y especialmente si se hace en páginas "oficiales". Y como todos podemos incurrir en gazapos, es importante que, además del esfuerzo y conocimiento del autor de un texto, haya siempre alguien que lo revise antes de su publicación.
Aunque claro, una falta ortográfica es de fácil arreglo, pero a ver quién es el editor que es capaz de lidiar con un texto cuya sintaxis, de principio a fin, es demencial. Otra consecuencia, en definitiva, del deterioro nacional de la educación: antes, con muchos menos medios, era capaz de producir bachilleres duchos en redactar; hoy no lo consigue ni siquiera con los licenciados.
Nos lo advirtió Aristóteles: no deliberamos sobre los fines, sino sobre los medios que conducen a los fines, y elegimos lo que se ha decidido después de la deliberación. En UPyD casi todos tenemos claros nuestros fines, recogidos en el Manifiesto Fundacional, pero ha estallado un conflicto en torno a los medios que debemos aplicar para promover esos fines.
Algunos, muchos tal vez, y entre ellos la actual Dirección, conciben el Partido en la herencia del pensamiento leninista: como un partido instrumental, una herramienta férrea para conseguir esos fines comunes, subordinada a una intelligentsia que piensa por su militancia y la sustituye políticamente (Trotsky dixit). Recordemos como en “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento” (Lenin, 1902), se proscribe la libertad de crítica, con unas palabras que cualquier inadvertido lector podría sin problemas atribuir a nuestros líderes, sobre todo tras el patético sermón con el que no hace mucho nos castigaba uno de ellos. Para no ser menos brindo este texto a tan ilustradas plumas, que además podrán hacer uso de él en bruto:
La "libertad de crítica" es, sin duda, la consigna actualmente más en boga, la que con más frecuencia se emplea en las discusiones (…). A primera vista, es difícil imaginarse algo más extraño que esas solemnes alusiones a la libertad de crítica hechas por una de las partes contendientes. "¡Aquí pasa algo!", se dirá toda persona ajena a la cuestión, que haya oído la consigna en boga, repetida en todas las encrucijadas, pero que no haya penetrado aún en el fondo de las discrepancias. (…) Todo aquel que no cierre deliberadamente los ojos tiene que ver por fuerza que la nueva tendencia "crítica", (…), no es sino una nueva variedad del oportunismo (…). "Dogmatismo", "doctrinarismo", "fosilización del Partido, castigo inevitable por la opresión violenta del pensamiento", éstos son los enemigos contra los cuales arremeten caballerescamente (…) los campeones de la "libertad de crítica". (…)Vemos, pues, que las frases sonoras contra la fosilización del pensamiento, etc. disimulan la despreocupación y la impotencia en el desarrollo del pensamiento teórico. El ejemplo (…) ilustra con particular evidencia un fenómeno europeo general (…): la famosa libertad de crítica no implica la sustitución de una teoría por otra, sino la libertad de prescindir de toda teoría coherente y meditada, significa eclecticismo y falta de principios.
Sabido es cómo acabó la aventura, y qué calamidades trajo a la Humanidad el que un movimiento imprescindible de liberación acabara, en nombre de la eficacia y el dogma, renunciando a respetar la libertad y la disidencia, extirpándolas de raíz y consagrando el más absoluto culto a la personalidad.
Pero algunos hemos nacido irremediablemente herejes (vaya, que somos, aunque no estemos, hairéticos perdidos), quizás por maldición genética, o tal vez y ojalá fuera cierto , por elección personal razonada. Y es que la funesta manía de leer y razonar conduce sin duda al extravío. Afortunadamente, Savater nos ha recordado que “oportet et haéreses esse”, y que “a quien le incomodan las perplejidades porque turban su placidez sectaria, los herejes sólo le despiertan ansias inquisitoriales y exterminadoras; pero a los capaces de pensar por sí mismos, aunque guarden fidelidad a su familia ideológica, los herejes les ayudan a conocer mejor las razones, los límites y sobre todo las posibles alternativas razonables de su compromiso”. (¿Cómo? !Ah¡, que dicen que lo que ha querido decir es que nos quemen…lo dudo. Reivindico mi exégesis personal y, en todo caso, es oportuno recordar que los textos pertenecen a sus lectores).
Lejana la dictadura franquista, y pese a nuestra sólida reticencia a integrarnos en ningún bando una vez acabados aquellos funestos tiempos, algunos decidimos hace apenas dos años dar un paso adelante y sumarnos a un nuevo proyecto político que nos sedujo con su nacimiento, tal vez por la concurrencia de unas circunstancias nacionales que juzgamos graves. El proyecto prometía ser distinto, abordar una regeneración profunda, dar ejemplo de Partido radicalmente democrático y reunir en su seno un manojo de librepensadores y personas caracterizadas (aparentemente) por su honestidad y lucidez intelectual, a las que respetábamos profundamente por su trayectoria social.
Y ahora, ¿qué nos está pasando? El éxito nos ha inundado de manipuladores profesionales, iracundos vociferantes para los que todo crítico es un ambicioso que debe ser expulsado, tipos sin formación que están haciendo abandonar el proyecto a personas de la talla intelectual de M. Buesa y recreando aquello de que “el que se mueve no sale en la foto”. Y esto sucede en un Partido al que vinimos confiando en encontrar, junto a una dirección sólida e inteligente, el ágora de expresión más libre y lúcida de la sociedad española. No hay más que echar una ojeada a la portada de nuestra web nacional antaño eficiente herramienta de comunicación y hoy callada ante los sucesos por los que todos se preguntan , reducida a álbum de fotografías de nuestros supremos líderes, colección de redirecciones a sus blogs y con algún que otro artículo que exhibe una indigencia intelectual que asusta; donde, por poner un ejemplo reciente, se arremete contra los críticos por ser ¡varones, maduros y feos (con “más años humanos (?) que Carracuca” y “en absoluto esclavos de su imagen”)! En fin, algunos siempre nos apuntaremos a las causas perdidas, así que, mientras me demuestren con luz y taquígrafos su perversidad, en un proceso justo, aplicaré la presunción de inocencia y me situaré a su lado, y no porque asuma sus propuestas, sino porque, ante todo, la mía es que ellos también son parte del proyecto, y tienen derecho a ser oídos y a plantearse como alternativa (y que les vote quien quiera).
Entre el poderoso y el débil, y mientras se dilucidan los conflictos, el que necesita apoyo es siempre el segundo. Me resultó insoportable su triste presencia el pasado sábado, arrojados a la calle, solos bajo el implacable sol, proscritos, dignos en su soledad más absoluta. No debimos ser más de tres los miembros del Consejo Político que, al percibir su presencia, osamos salir a saludarlos, a preguntarles qué estaba pasando, por qué no habían podido entrar al Consejo del que forman parte. ¡Pero si son compañeros!, ¿no se merecían siquiera una palabra cortés? Claro que algún esbirro vigilante permanecía atento a distancia, tomando cumplida cuenta de todo movimiento. ¿Y éste es el partido de los rebeldes, de los que habían venido a clamar contra la prepotencia usual en el resto de partidos políticos?
Me resulta insoportable la idea que algunos pregonan ya de que este proyecto comienza a configurarse como un partido más, similar a los grandes. Reaccionemos, por lo que nos unió: el propósito firme de regenerar la sociedad, de constituirnos en un partido distinto, de alumbrar otra forma de hacer política. Estoy convencida de que todavía estamos a tiempo, de que las heridas pueden curarse, de que el cúmulo de despropósitos que la soberbia de unos pocos está generando tiene vuelta atrás; de que arriba, donde se toman las decisiones, hay todavía personas sensatas que son conscientes de que en este proyecto los únicos que no caben son aquellos que no asuman nuestro Manifiesto Fundacional o contra los que se puedan demostrar corrupciones o delitos, con pruebas y en procesos donde se respeten absolutamente todos sus derechos; todo ello, por supuesto, con independencia de su grado de servilismo y culto al líder o, por el contrario, de su espíritu hereje e iconoclasta.
Y es que a los pobres herejes, siempre en minoría, ingenuos creyentes en los grandes y poco prácticos ideales, perdedores habituales, en las democracias basta con castigarnos en las urnas. Incluso, me permito sugerir, podemos lucir desde el ostracismo interno como ornamento democrático, tontos útiles que quizás no aplaudan pero dan cierto lustre. Simplemente, por ejemplo, para que las votaciones no acaben siendo todas por unanimidad, que es algo que, visto desde fuera, oiga, como que desluce bastante.
Mikel Buesa (primero por la izquierda) en una imagen de archivo con Rosa Díez y Carlos Martínez Gorriarán. (Efe)Actualización (24-julio-2009)
Cap. 1: http://mikelbuesa.wordpress.com/2009/07/20/adios-muchachos-1
Cap. 2: http://mikelbuesa.wordpress.com/2009/07/20/adios-muchachos-2
Cap. 3: http://mikelbuesa.wordpress.com/2009/07/20/adios-muchachos-3
Cap. 4: http://mikelbuesa.wordpress.com/2009/07/20/adios-muchachos-4
Cap. 5: http://mikelbuesa.wordpress.com/2009/07/20/adios-muchachos-5
Fuente: noticia sacada de
http://www.elconfidencial.com/cache/2009/07/04/espana_38_mikel_buesa_upyd_dimision_Diez.html
Alberto Mendoza.- 03/07/2009 19:59h
Mikel Buesa abandona UPyD:
“No entré al partido para hacer reverencias a Rosa Díez”
Unión Progreso y Democracia ha sufrido su primer abandono relevante. Mikel Buesa, ex presidente del Foro de Ermua, y una de las figuras que impulsó la fundación del partido, comunicó en la tarde del jueves su baja de la formación. “No entré a UPyD para hacer reverencias a Rosa Díez”, expresó Buesa a El Confidencial, con un tono que se debatía entre la decepción, por haber tenido que dejar un proyecto ideológico en el que creía, y el resentimiento contra la dirección que, sostiene, le ha empujado a abandonar.
La ruptura comenzó hace algunos meses en el seno de la dirección de UPyD en Madrid, plaza fuerte del partido, y donde Díez fue elegida diputada. Buesa, portavoz en la capital, acusó de “estilo autoritario” al coordinador madrileño, Ramón Marcos, quien cuenta “con el apoyo total del núcleo central del partido”. Buesa había buscado, sin resultado, la intermediación de Díez, con quien la relación se fue deteriorando hasta el punto que, denunció, fue “marginado de la campaña nacional de las Europeas”.
El conflicto acabó por estallar el jueves 18 de junio, cuando 50 militantes críticos hicieron llegar a la diputada de UPyD una carta denunciando el modo de actuar de Marcos. Díez decidió hacer caso omiso de la misiva, irritando todavía más a los afiliados opositores. No obstante, fuentes del partido aseguraron que la diputada trasladó la carta a los órganos competentes del partido para que estudiaran el caso. El pasado martes, durante la última reunión de la coordinadora del partido en Madrid, la confrontación entre el sector crítico de Buesa y la mayoría de Marcos llegó a un punto sin retorno. Según Buesa, el coordinador quiso imponer que se firmaran las actas de las reuniones de los últimos seis meses, y que, a su juicio, “estaban llenas de mentiras y que, por la forma en que se habían redactado, resultaban incomprensibles”.
Buesa responsabiliza a Díez de la deriva “excluyente” del partido y le acusa de “autoritarismo”. “Yo no he estado para aupar a Díez ni a ningún líder, sino para defender unas ideas de regeneración democrática en España”, afirmó el catedrático de Economía Aplicada, quien comunicó a la diputada de UPyD su marcha a través de un correo electrónico. “Ella me respondió con otro correo, en un tono muy poco cálido”, explicó. A este respecto, fuentes de UPyD precisaron que la formación no había recibido formalmente la renuncia de Buesa. “Yo no estoy en un partido a mayor gloria de nadie, me interesan las ideas políticas, y no que alguien coma a la sopa boba de mi trabajo”, abundó Buesa, quien anunció que, previsiblemente, más afiliados críticos abandonarán el partido tras su marcha. Por su parte, fuentes próximas a la formación que dirige Díez manifestaron su sorpresa por la reacción de Buesa, y destacaron el gran trabajo que el ex portavoz en Madrid había realizado para el partido.
Corriente interna de oposición
Buesa se mostró también muy crítico con la construcción del partido y la falta de libertad: “Esta organización está muerta, no hay el más mínimo resquicio, ya no digo para la disidencia, sino para la crítica”. Por ello, aseguró que la formación no había logrado movilizar a sus militantes durante la campaña de las Europeas, donde observó menor participación en los actos públicos de UPyD. Pese a ello, hay que recordar que la formación obtuvo más de 400.000 votos y un escaño en la Eurocámara.
La corriente crítica en el partido que dirige Díez se ha traducido en la creación de diversos blogs que denuncian las prácticas de la dirección y que reclaman medidas como las listas abiertas. Además, diversos líderes regionales han abandonado UPyD en los últimos meses: Guzmán Fernández (miembro del Consejo de Dirección), Juan Perán (portavoz en Cataluña), José Antonio Ortega (coordinador en Andalucía), Carlos Emparán (coordinador en La Rioja) y Miguel Álvarez (coordinador en Zamora). Por otra parte, el coordinador en Aragón, Javier Carroquino, fue apartado por discrepar del criterio de la dirección nacional.
La marcha de UPyD puede ser el símbolo del cierre de una primera etapa para esta formación que, con apenas dos años de existencia, afronta su primer Congreso en noviembre. El partido, que surgió como una alternativa nacional a PP y PSOE, ha cosechado importantes éxitos electorales, obteniendo un diputado en el Congreso, un escaño en la Cámara vasca y otro en el Parlamento Europeo. Una trayectoria fulgurante, lograda al margen de los medios de comunicación tradicionales, que se ve ahora matizada con los primeros problemas internos de importancia. Del modo en que sean resueltos puede depender el futuro de este joven partido.
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Fuente: http://www.elconfidencial.com/cache/2009/07/04/espana_38_mikel_buesa_upyd_dimision_Diez.html

A José Antonio Ortega, un hombre íntegro, con el más sincero agradecimiento por haber dedicado tanto esfuerzo a un proyecto por el que, si me lo permite, le rogaría que siga luchando…
y pida la palabra.
Por la manchega llanura
Se vuelve a ver la figura
De Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
Va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.
¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura
En horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
Y llévame a tu lugar;
Hazme un sitio en tu montura,
Caballero derrotado,
hazme un sitio en tu montura,
que yo también voy cargado
De amargura
Y no puedo batallar!
Ponme a la grupa contigo,
Caballero del honor,
Ponme a la grupa contigo.
(…)
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
Al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
Los mismos tiranos, las mismas cadenas,
los mismos farsantes, las mismas sectas
¡y los mismos, los mismos poetas!
¡Qué pena,
Que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!
León Felipe, Versos y oraciones de caminante, Madrid, 1920.
El sabor amargo de siempre persiste en apoderarse de nuestros sentidos.
En todo caso:
Bienvenido a la libertad
Ante nuestro I Congreso
Cerrada la campaña electoral, es el momento de afrontar un hito trascendental para el futuro de nuestro proyecto político: el próximo I Congreso de UPyD. Es, sin duda y en opinión de muchos, donde se va a decidir qué va a ser este partido; si se constituirá como uno más al uso o si, por el contrario, y en conformidad con su vocación primigenia, se configurará como la realización de otra forma de hacer política.
Estoy en el proyecto desde casi su inicio, cuando nadie pensaba que íbamos a llegar al Parlamento y cuando todavía éramos muy pocos, la mayoría novatos en política: aún no se había iniciado la llegada de compañeros (y, entre ellos, muchos ex-lo que sea, con una experiencia política previa, algo quizás bueno y malo a la vez) que propiciaría el éxito de las elecciones del 2008, por el que casi nadie apostaba. Desde mi incorporación, como tantos de nosotros, he dedicado todo el tiempo, dinero y esfuerzo que he podido, a este proyecto, que me ha devuelto a cambio una compensación muy importante: conocer a algunas personas formidables que están en política primordialmente por un deseo honrado y sincero de mejorar la vida ciudadana y combatir la extendida corrupción política.
Personalmente, y por mi aversión personal al ejercicio del poder, nunca pretendí ni acepté puesto en ninguna coordinadora, lo cual no es óbice para que aportara mi trabajo como si lo hubiera tenido. Acepté integrarme en nuestro Consejo Político nacional porque, equivocadamente, creí que sería un órgano elegido democráticamente por todos los afiliados y donde se discutiría abiertamente de política, un órgano no ejecutivo donde podría aportar y aprender. Y, sobre todo, acepté porque en Granada los representantes a dicho Consejo fuimos elegidos por votación democrática en asamblea oficial de afiliados, donde se votó una lista abierta en la que todo afiliado que quiso pudo figurar (y de hecho, sanamente, hubo más candidatos que puestos a cubrir, y todos, coordinador provincial incluido, se sometieron a votación secreta).
Sin embargo, y a pesar de que en Granada, en esos inicios, los que llevábamos el partido fuimos escrupulosos en garantizar su impecable desarrollo democrático, al crecer UPyD fue incurriendo en conductas que me han parecido inapropiadas, estándares en cualquiera de los otros partidos, pero no en el nuestro, que nació precisamente para combatirlas. Así, por ejemplo, se han impuesto mecanismos de funcionamiento no democráticos, también en los sitios donde se había logrado funcionar correctamente desde el principio y sin problema alguno; se ha llegado incluso a expedientar a algunos compañeros, con procedimientos en que no se han respetado sus derechos establecidos.
Por ello, tras el último Consejo Político del 28 de marzo, abandoné la militancia activa en el partido. Se me empujó a hacerlo, pues el haber votado a favor de las enmiendas al borrador de Reglamento oficial hizo que, fulminantemente, se me cesara en mis responsabilidades en el partido, ya que "se había perdido la confianza depositada en mí" . Y ello me confirmó que la libre crítica a la dirección, expresada en mi aportación de enmiendas al borrador oficial y mi voto favorable a ellas, como consejero político, está proscrita.
Algunos compañeros me han convencido para que, por lo menos hasta después del Congreso, no me dé de baja, pues ellos confían en que éste, soberano como debe ser, reconducirá la organización del partido y la hará democrática y eficaz.
Bien, aquí sigo. Para ese Congreso, votaré como delegados a los que apuesten por esa renovación, y los apoyaré activamente. Por eso, estoy colaborando con un grupo de compañeros que, conservando la esperanza, afrontan con energía el reto del próximo Congreso. Es un grupo transversal, en el que, afortunada y sanamente, las opiniones no son ni uniformes ni monolíticas, salvo en un objetivo común: la regeneración de UPyD, o Regeneración magenta, para conservarlo fiel a su Manifiesto Fundacional.
Podéis acceder a la web del grupo en la siguiente URL:
http://estanoeslawebdeupyd.blogspot.com,
donde publicamos el "decálogo" o Declaración de Principios que nos impulsa.
Porque nos unimos a un UPyD que nació con ese Manifiesto Fundacional, al que debemos pues remitirnos todos, pero cuyo espíritu, en nuestra opinión, se está olvidando.
Esforcémonos, unidos, en preservarlo.


