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Carta a los que llegan aquí desde el extinto foro privado de debate político

Teníamos un foro de debate en Andalucía, un ágora libre donde, desde el más absoluto respeto mutuo, nos íbamos conociendo y enriqueciendo. Sin seudónimos (nicks, que dicen ahora), exponíamos nuestras ideas o, simplemente, nos animábamos a participar más activamente en la construcción de nuestro nuevo proyecto político.

Pero no pudo ser. Alguien consideró nuestra actividad intolerable, y logró convencer a las altas autoridades de que era preciso cerrar nuestro foro. Y vaya que lo hicieron: debíamos ser tan importantes que ajustarnos la mordaza se convirtió en tarea primordial. Se nos comunicó una orden tajante de cierre, en términos que excluían la argumentación y por tres miembros de Consejo de Dirección, por ser decisión política de dicho Consejo que este partido no va a permitir el uso de foros para el debate entre sus afiliados y simpatizantes.

Qué creer, qué pensar... Qué sentir.

Razones, argumentos: nos sobran, y tengo la firme convicción de que conseguiremos que los escuchen. Hemos de convencer, con el esfuerzo de todos, porque amamos la libertad. Este proyecto ha de ser distinto, y en nuestras manos está conseguirlo.

Por ahora, un ruego: concentrémonos en los retos electorales que se nos presentan en los próximos días. Todos unidos, sin disputas que sólo interesan a aquéllos cuyos intereses espurios amenazamos: nuestra democracia nos necesita.

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Con permiso expreso de su autor, reproduzco a continuación uno de los últimos mensajes colgados en nuestro finado foro:

Acabo de enviar este escrito al Consejo de Dirección, utilizando la opción que ofrece la página web del partido para enviar propuestas. Os invito a sumaros a esta iniciativa, para lo cual podéis utilizar este escrito si lo estimáis oportuno.

AL CONSEJO DE DIRECCIÓN:

La noticia de que ese Consejo ha ordenado el cierre del Foro “Lo que nos une-Andalucía” sin ofrecer explicación alguna sobre los motivos de dicha orden nos deja perplejos a muchos de los que hacíamos uso libremente de dicho foro virtual como un espacio para el debate político y el intercambio de ideas.

Y es que esas dos actividades, el debate y el intercambio de ideas, son tan profundamente democráticas y tan cercanas al espíritu de un partido político radicalmente nuevo como es UPyD, que sorprende muy desagradablemente la decisión tomada por ese Consejo, tan alejada de la sensibilidad de muchos de los que integramos este partido.

Porque cualquier espacio público dónde se fomente el debate racional es necesario, y mucho más en Andalucía, donde los medios públicos de opinión hacen gala de un sectarismo flagrante. Y si este debate tiene lugar en un medio privado, en el que participan sólo aquellos que voluntariamente desean hacerlo, y dónde el respeto es ley, cualquier intento de impedir dicho debate sólo puede ser interpretado de una manera.

UPyD es un partido que integramos ciudadanos de toda condición social, lo que acentúa aún más la transversalidad de que hace gala en su programa, pero según mi experiencia destaca por la elevada formación cultural y profesional de sus afiliados que forman parte de los sectores más dinámicos de la sociedad española. Por ello, entiendo que desde su Consejo de Dirección no se puede dejar de escuchar la opinión de sus afiliados y simpatizantes, pues es seguro que tienen mucho que decir, proporcionándoles cuantos medios sean precisos para que puedan ejercer su derecho de opinión y respetando aquellos de los cuales se han dotado libremente. Más aún cuándo estos son plenamente respetuosos con el partido.

Por todos estos motivos les ruego reconsideren su decisión, y si persisten en ella, al menos acompáñenla de las razones que justifiquen tal medida de modo que los que también integramos UPyD y participamos en dicho Foro podamos, si no compartirla, al menos comprenderla.



Fdo.: Fco. Javier G.

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Sábado 24 de noviembre de 2007

El pasado lunes 19 Rosa Díez presentó en Granada el nuevo partido UPyD: Unión, Progreso y Democracia.

Dicen que este partido, UPyD, es de optimistas. Puede ser cierto, pero yo añadiría que también es el partido de los indómitos, de los que rechazan en voz alta lo que su razón, y su corazón, les señala como inmoral: las formas políticas que dominan hoy en nuestra vieja España.

Por eso participamos en este proyecto: porque creemos, como dijo Rosa, que nuestra democracia necesita regenerarse, y porque somos los ciudadanos, los mismos que con nuestra lucha conseguimos nuestra joven democracia, los que debemos, otra vez, luchar por ella.

En su intervención, Rosa Díez nos fue desgranando lo que son las propuestas de este partido: recuperar la concepción de una sociedad de ciudadanos iguales ante la ley, sin viejos -ni nuevos-privilegios; corregir la deriva nacionalista; recuperar el lenguaje corrompido por políticos para los que el poder ha sustituido como objetivo en sí mismo a su concepción como herramienta al servicio de la ciudadanía; reformar la Constitución, la Ley Electoral, la distribución de competencias entre Estado y Autonomías; acometer una reforma profunda de la educación pública que frene su manipulación política y religiosa...En definitiva, propuestas para un viejo país que no se merece de nuevo otra larga noche sin libertades, donde los que más tienen vuelvan a recibir más, donde se renuncie al principio de solidaridad y a la concepción de la Educación como herramienta de superación y corrección de las desigualdades sociales, de formación de ciudadanos críticos e iguales.

No fuimos muchos los que oímos sus palabras. El salón estaba lleno, pero era pequeño. Así comienzan los grandes proyectos: contra un muro de contención que intenta aplastar las voces críticas, las que buscan despertar a una sociedad para que se movilice como ciudadanía en defensa de su libertad y sus derechos, ejerciendo un control activo de sus políticos.

Por eso un puñado de ciudadanos hemos decidido integrarnos en este nuevo partido, y por eso estuvimos con Rosa el pasado lunes. Sabemos que somos pocos, sabemos que tenemos en contra poderes enormes, para los que la tarea en que nos hemos embarcado es un peligro que, si bien hoy pueden juzgar insignificante, pudiera mañana obligarles a rectificar. En nuestras manos está.

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Sábado 17 de noviembre de 2007

Hoy empiezo estos apuntes, y también empiezo hoy algo que creí no retomaría más: una actividad política .

Después de varias décadas-mejor no precisemos-me he vuelto a ver repartiendo octavillas por la calle, y me he vuelto a oir a mí misma diciendo con otros que esto tiene que cambiar, que no puede ser, que ya está bien, que tenemos que hacer algo, porque los que no aman la libertad están de nuevo corrompiendo la democracia. Si hace tantos años había que luchar contra el miedo a que te detuvieran, hoy el enemigo es la indiferencia de esa calle que no es consciente de que si la democracia se degrada, perdemos todos lo que tanto nos costó conseguir: nuestra libertad colectiva.

Y ahí estábamos: un grupo de nuevos amigos, un poco despistados, intentando conocernos y esforzándonos en hacer saber a esta ciudad, Granada, que el próximo lunes 19 de noviembre el nuevo partido, UPyD, se presenta en público, en el hotel Corona, a las 20,30h, para debatir sobre las acciones que hay que acometer para iniciar el camino hacia una regeneración profunda de la política nacional.

Ahí nos volveremos a encontrar, y escucharemos a Rosa Díez, también empeñada en esta tarea: enarbolar la defensa de una ciudadanía que siente degradarse las libertades democráticas mientras una nueva casta enquistada en nuestra sociedad olvida los ideales igualitarios ilustrados para consagrar los viejos y rancios privilegios disgregadores de unos pocos.